Dolor Óseo o Articular
El dolor en huesos o articulaciones es frecuente en la infancia y muchas veces se relaciona con crecimiento, actividad física o infecciones. Sin embargo, cuando es persistente, intenso o se acompaña de otros síntomas, puede requerir una valoración médica especializada.

¿Por qué no debes ignorarlo?
Porque el dolor persistente puede afectar la calidad de vida del niño y, en algunos casos, ser un signo de una enfermedad que necesita diagnóstico y tratamiento oportunos. Si el dolor no mejora o se acompaña de otros síntomas, es importante acudir a valoración médica.
Manifestaciones:
- Dolor en piernas, brazos o espalda.
- Dolor que despierta al niño durante la noche.
- Cojera o dificultad para caminar.
- Dolor que limita las actividades habituales.
- Inflamación o aumento de volumen de una articulación.
- Dolor persistente por varias semanas.
- Dolor acompañado de fiebre.
- Dolor asociado a palidez, cansancio, moretones o sangrados
Signos de alarma:
- • Dolor que empeora progresivamente.
- • Dolor nocturno que interrumpe el sueño.
- • Dolor sin antecedente de golpe o lesión.
- • Cojera persistente o rechazo a caminar.
- • Fiebre prolongada.
- • Pérdida de peso o disminución del apetito.
- • Ganglios inflamados.
- • Palidez marcada.
- • Aparición de moretones o sangrados frecuentes.
Posibles Causas de Valoración
- Leucemia linfoblástica aguda
- Crisis oclusivas por drepanocitosis
- Infecciones óseas
- Dolores de crecimiento benignos
* Estas son posibles causas asociadas de forma médica general. Un diagnóstico definitivo y preciso requiere de una consulta médica y estudios de laboratorio personalizados.
¿Tu hijo presenta dolor óseo o articular persistente?
Agenda una valoración. Un diagnóstico oportuno permite identificar la causa del dolor y descartar enfermedades hematológicas, inmunológicas u oncológicas cuando sea necesario.
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